Polvo de estrellas y sombras: el tránsito del alma.
A veces me pregunto qué ocurre realmente cuando un alma se despide del mundo. Nadie suele hacerme esas preguntas, pero las llevo dentro, latiendo como un eco antiguo. Me gusta escribir sobre ello… o quizá recordar, porque siento que no invento nada: solo vuelvo a oír una verdad que mi alma ya sabía.
Desde niña tuve esa afinidad con las almas. No me daban miedo los cementerios ni el silencio posterior a la muerte; más bien, sentía una calma extraña, como si ese tránsito fuera sagrado. Siempre percibí que morir no era algo malo, sino el regreso. Un viaje de retorno hacia un lugar donde la materia se disuelve y solo queda la esencia.
La carne es frágil, sí, un recipiente prestado. Pero el alma… el alma no conoce fronteras. Cuando parte, se libera del peso, del ruido, de la memoria densa. Vuelve al origen.
Dicen que somos polvo de estrellas, y tal vez sea literal. A veces, cuando observo a alguien, puedo sentir su brillo. Algunos resplandecen con una intensidad casi insoportable; otros apenas parpadean. Pero todos pertenecen al mismo fuego primordial. Y todos merecen su descanso, su paz. Claro, si hablamos de almas... No de otros seres. Pero eso lo dejaré para otro artículo.
Siempre creí que la muerte no es el fin, sino una regeneración. Una alquimia sagrada donde la energía se transforma, elevando consigo todo lo aprendido. Lo humano se vuelve cósmico, y lo pequeño encuentra su sentido dentro de la vastedad.
Muchos lo interpretan desde su religión o filosofía. Pero a mis ojos, los nombres cambian, no la verdad. Llámenle dioses, cosmos, energía, fuente… da igual. Todo está sostenido por la misma inteligencia invisible.
Me duele ver cómo algunos se aferran al dolor cuando alguien parte, como si al soltarlo lo traicionaran. Pero no se pierde lo que se ama. Solo cambia de forma.
Creo que las almas que amamos ya las conocimos antes, en otros cuerpos, en otras eras. Nos elegimos una y otra vez, cumpliendo un pacto antiguo. En esta vida solo interpretamos otro fragmento de esa danza eterna.
Y cuando llega el momento de despedir, lo más noble que podemos hacer es darles paz. Respirar hondo y abrir la mano, para que crucen el umbral con ligereza. Ellos ya cumplieron su ciclo. El amor no se rompe; se expande.
De niña veía la muerte como un renacer. Como si el alma se deshiciera del disfraz y recordara su verdadera forma. Siempre me pareció bello: la gran fusión con lo divino.
Algún día, todos volveremos allí, a ese espacio sin tiempo donde no existe el dolor, ni la carne, ni el miedo. Donde la eternidad no se entiende: se siente.
La muerte no arrebata, solo transforma. Lo que creías perder, simplemente cambia de plano.
Y tal vez ese sea el secreto: entender que nada se va del todo, solo vuelve a ser lo que siempre fue —luz moviéndose entre mundos.
Los Planos existenciales y la unión con el cosmos 🌌
Muchos piensan que al morir todo se vuelve oscuridad, o que tal vez exista un cielo difuso, una promesa vaga. Pero pocos buscan entender lo que verdaderamente hay más allá.
Yo, que he transitado entre planos, sé que ambos existen: el cielo y el infierno. No siempre como lugares sino como estados de conciencia al que vamos a resolver nuestros asuntos pendientes. Es nuestra alma la que va hacia ellos, la que los moldea según su culpa o su pureza.Las pesadillas se vuelven reinos, y los sueños, templos.
He visto el inframundo. Dentro de él hay múltiples dominios: unos luminosos, otros cargados de densidad. Hay cielos escondidos en la oscuridad, e infiernos disfrazados de luz. Vagué allí durante largo tiempo, entre este mundo y el otro, y lo sé: es real.
Mis sueños cambian según los ciclos del año. A veces contemplo almas torturadas por sus culpas; otras, jardines suspendidos donde el aire canta. Son dimensiones paralelas, espejos que reflejan el nivel de conciencia de quienes los habitan.
Durante Samhain o Halloween, cuando los velos se adelgazan, los humanos abren portales sin entenderlo. Las celebraciones, las luces, los ritos… todos son llaves. Hay túneles, ríos y trenes etéricos que cruzan montañas de sombras; hay lagos donde la memoria duerme, y planos donde lo oscuro y lo luminoso coexisten en perfecta armonía.
El inframundo es, en realidad, el cielo y el infierno de los espíritus, donde hay diferentes niveles o espacios por así decir. En él he visto campos de hadas y elfos —quizás los Elíseos que soñaban los antiguos—, y regiones donde los seres custodian el equilibrio entre mundos. Cada plano vibra en su propio ritmo, según la lección que guarda.
También sé que fui al olimpo y conocí a los dioses. En mis sueños viajo a otros mundos y me doy cuenta cuán limitada es nuestra consciencia humana.
Pero los humanos son las almas más vulnerables: olvidan quiénes son, y por eso no pueden transitar todos los planos… no como yo. He cruzado demasiadas veces.
Sé que cuando muera, no volveré allí. No me atrae ni el fuego ni la luz; solo el silencio del cosmos. Tal vez mi destino sea fundirme con la energía primordial, convertirme en ese polvo de estrellas del que una vez nací.
Cuando llegue el momento, decidiré qué hacer, aunque sospecho que el alma, cuando despierta del todo, ya no elige: simplemente se disuelve en el Todo.
Dicen que nacemos y morimos solos. Quizás sea cierto… pero también creo que, en lo profundo, todos seguimos unidos, como notas de una misma melodía cósmica.
Y si el alma vuelve a viajar, que lo haga libre.
Que vuelva a soñar con la Tierra, pero sin olvidar que el hogar nunca estuvo afuera, sino en el pulso eterno del universo que la creó.
-Wyn
Hola y una vez que te disuelves no te aterra desaparecer? O que es lo que ocurre?
ResponderBorrarNo es desaparecer, es volverse parte de todo. El ego teme la disolución porque confunde el fin del “yo” con la nada, pero en realidad es un regreso al origen, a la conciencia pura que está detrás de toda forma. Es como la gota que vuelve al océano: deja de ser una gota, sí, pero al mismo tiempo se convierte en el mar.
Borrarsupongo que es factible, aunque la idea me da un poco de miedo aun. te recomiendo ver el final de la serie good place, habla de eso.
BorrarEsa es solo una parte de la perspectiva, uno no pierde su "yo" sino que se agrega a todos los "yos" que ya fuiste, por eso las almas/consciencias tienen distintos niveles dependiendo de cuantas vidas tuvieron, y además, no todos tienen la misma experiencia al desencarnar, depende mucho de las propias creencias y varios factores.
Borrar¿Puede un blanco degenerar en un mestizo, y luego volver a ser blanco en una futura vida?
BorrarNunca vas a dejar de ser un marron
BorrarTodo tiene solución, incluso el marronaje.
BorrarxD
BorrarSi se inmola con una bomba bien potente adentro de una sinagoga llena, quizás...
BorrarA quien votaste?
ResponderBorrar¿Que te hizo pensar que somos democráticos acá? Me da curiosidad
BorrarHola Rudra. Quería preguntarte si sabes algo de las Ruinas de San Ignacio. Siempre me llamaron mucho la atención y nunca me convenció la historia oficial sobre las ruinas. Saludos
ResponderBorrarLas imágenes de esas ruinas provocan un sentimiento de rechazo, así que deben ser jesuitas como dicen
BorrarChe cancherito cuando volves? tanto lio hiciste con tu canal y aun nada
ResponderBorrar¿De qué hablás, marrón? ¿Volver adonde? ¿Qué lío? Cada día me sorprenden más ustedes, siempre pueden ser mas estafermos.
BorrarChe cancherito la foid que hace foidposting es la polaca con la que salias o es un gato nuevo? pregunto porque hace unos meses tenias un incel rage terrible en threads. Saludos
ResponderBorrarChe marroncito ¿no tenés algún juego porno para que andes jugando en vez de venir inventar pelotudeces acá? Media pila viejo...
BorrarFeliz cumple khancito!!!! te quiero muchooo!!!!!!!!!!!! ojala se cumplan todos tus deseos y la pases de 10 con tu familia y amigos!! <3
ResponderBorrar¿Vos realmente creés que tu vida va a mejorar si ahora te hacés el buenito conmigo? JAJAJA
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